Esta es un pequeña historia. Trate de un hombre normal. No demasiado bello, no demasiado feo. No demasiado brillante, no demasiado estúpido. Trata de un hombre que paso por muchos momentos malos, por muchos momentos buenos. Un hombre que siempre quiso ser mejor , y que no siempre lo logro. El es Nicolás.
Nuestro protagonista es normal, en un sentido bastante sencillo,( por no decir que es un mediocre), usa el pelo corto, y no disfruta afeitarse, aunque lo hace. Lleva una vida rutinaria. De la casa al trabajo, y del trabajo a la casa.
Alguna reunión con amigos hoy, alguna escapada al cine mañana. Este sujeto no parece nada fuera de lo común, y no lo es. Pero tiene un problema. algo que lo hace sentirse diferente a los demás. Es invisible para las mujeres. Si, eso mismo. No es atractivo para ellas, tampoco es desagradable. Las mujeres simplemente ignoran su presencia. Actúan siempre como si el no estuviese ahí. No le hablan, ni bien ni mal. Simplemente lo ignoran.
Para peor, cuando se siente atraído por una mujer, simplemente pierde su capacidad de mantener una conversación. Se ruboriza, se pone muy nervioso, se bloquea, dice solo tonterías, no es ingenioso, no es interesante, no es gracioso, es un imbécil! O tal vez, solo tal vez. Siempre es igual, y el no lo nota.
Muchas veces recuerda haber sido incluso grosero con el objeto de su afecto. De hecho, ha caído varias veces en la necesidad de llamar la atención a toda costa. Por aquello de "no hay publicidad buena o mala, solo publicidad". Terminando en medio de situaciones mas que incomodas, o lamentables.
En fin, en cierta ocasión. Nuestro amigo estaba caminando por la zona del microcentro porteño, al medio día. Las calles llenas de gente yendo y viniendo a toda velocidad, de un lado al otro. choques, pisotones, algunos insultos, y ninguna disculpa.
En medio de ese lío de gente , la vio, ahí estaba. Una chica muy bonita, pelirroja, con pecas, poco o nulo maquillaje, y ropa de oficina.
-Es ella! Se dijo a si mismo.
-Si! no lo puedo creer!
La siguió con la mirada por unos 60 metros, hasta que ella entro a un café, pidió un te chai y se sentó a revisar unos papeles.
Después de ir y venir varias veces, y pasar por la puerta de café unas 6 veces, se decidió a entrar. se acerco despacio, y dijo:
- Hola! Mariana? Soy Nico, te acordás de mi?
Ella subió su mirada y se quedo mirándolo unos 5 segundos, que a el le parecieron minutos, y finalmente dijo:
-No conozco a ningún Nico. Y bajo la mirada otra vez.
-Pero trabajamos juntos hace un tiempo! No te acordás? Soy Nico! El que se desmayo durante las charlas de seguridad laboral! ( palabras desafortunadas)
-No, no nos conocemos. No me olvidaría de algo así.
-De verdad no te acordás? Si hasta vino una ambulancia porque cuando me desmaye, me golpee la boca , y me empezó a salir sangre a lo loco! ( ja! mas palabras desafortunadas!)
-No se de que hablas! Ahora si no te molesta, estoy en medio de algo importante.
-Disculpame. No quise molestarte. Pero, sos Mariana no?
ya con algo de fastidio ella contesto:
-Mira, no se por que te contesto, me llamo Eliana, te equivocaste de persona. Se levanto y se fue.
El se quedo solo, mirando por la ventana con expresión ausente. probablemente pensaría en su vida anodina.
Se acerco un mozo, limpio la mesa y dijo:
-Otra vez Nico?! Cuantas van esta semana? 4? Dejáte de embromar viejo! Vos tenés que ir al oculista!
-Tenés razón en esto Cacho, no veo un cazzo!

jajajaj pobre flaco.. igual una rutina bastante interesante... seguro lo hace todos los miercoles, que suelen ser dias de mi%%"%
ResponderEliminarahyy pobre flaco por dios.... urgente al medico a ver si enceuntra a su mariana....
ResponderEliminaryanel.....